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Algunos directores que hacen reír. Y existen otros que lo logran pero de algo que antes daba miedo, vergüenza o reverencia. Y las mejores películas de Mel Brooks lo hacen pertenecer a la segunda categoría, que es mucho más difícil y mucho más valiosa.
Hoy Mel Brooks cumple 100 años. Y si hay algo que su cine dejó en claro es que la parodia no es el género menor que los puristas siempre quisieron que fuera. Parodiar bien requiere conocer el original mejor que nadie. Brooks conocía el cine clásico, el western, el horror de los años 30, el cine mudo, la comedia de Broadway — y los amaba genuinamente. Por eso sus parodias funcionan como homenajes: no se ríen del género, se ríen con él.
Mientras Judd Apatow le dedicaba un documental retrospectivo — Mel Brooks: ¡El hombre de 99 años!, disponible en HBO Max — y él mismo anunciaba en CinemaCon que Spaceballs: The New One llegará en 2027, yo repaso las ocho películas que definen por qué a los 100 años sigue siendo irreemplazable.
Aclaración: este ranking es personal, así que no intenta ser ni el más canónico ni el más académico.
1. El Joven Frankenstein (Young Frankenstein, 1974)

La mejor película de su carrera, sin discusión posible. Rodada en blanco y negro, con los sets originales de la Universal de los años 30, con Gene Wilder en el rol de su vida. Brooks entendió que para parodiar al monstruo había que amarlo con locura antes, y el resultado es una película que funciona tanto como comedia aunque también como película de horror por evocación de los grandes clásicos de principios del siglo XX.
La escena del laboratorio, «Puttin’ on the Ritz», el chirrido de la puerta, los relinchos sistemáticos de los caballos al escuchar el nombre Frau Blücher todo está calculado con una precisión que muy pocas comedias tienen. Si tuvieras que ver una sola película de Brooks, te recomiendo que sea esta.
2. Las Angustias del Dr. Mel Brooks (High Anxiety, 1977)
Su homenaje a Hitchcock aquí es tan detallado, que podría usarse como clase magistral sobre el director de Psicosis. Brooks estudió cada ángulo, cada recurso narrativo, cada obsesión del maestro del suspenso y los tradujo al absurdo sin perder la referencia. La escena de la ducha parodiada, la música de Bernard Herrmann reinterpretada, el zoom infinito, todo está ahí, amplificado hasta el ridículo. Es la película más devota del cine de su carrera y la que mejor demuestra que entendía el lenguaje cinematográfico en profundidad, no solo la superficie del chiste.
3. Spaceballs (1987)
La parodia de Star Wars llegó diez años después del original, cuando la saga ya era un fenómeno cultural total. Brooks la hizo con la misma lógica de siempre: para reírse de algo hay que entenderlo. Lone Starr, Yogurt, el casco de Darth Vader convertido en aspiradora gigante. La película tiene gags que siguen funcionando cuarenta años después. Y la escena del cassette de VHS es probablemente el mejor chiste de meta-referencia que el cine de comedia produjo en los 80. Que ahora haya anunciado la secuela para 2027 dice mucho sobre su lucidez a los 100.
4. La Loca Historia del Mundo (History of the World, Part I, 1981)
El proyecto más ambicioso de su carrera en términos de estructura — seis episodios que van de la prehistoria a la Revolución Francesa, pasando por la Roma antigua y la Inquisición española. El número musical de la Inquisición («The Inquisition, what a show») es uno de los momentos más absurdamente brillantes de su filmografía. Y el final, que promete una segunda parte que nunca llegó, es un chiste que lleva cuarenta y cinco años funcionando.
5. Drácula: Muerto y Feliz (Dracula: Dead and Loving It, 1995)
La menos valorada de sus parodias de horror y, en mi opinión, injustamente castigada por la crítica. Sí, llega tarde para la parodia del Drácula de Bela Lugosi. Sí, es más irregular que El Jovencito Frankenstein. Pero la escena de la estaca — con Leslie Nielsen y la sangre que no para de salpicar — es uno de los gags visuales más perfectos de su carrera. Brooks sabía que el horror funciona por acumulación, y la usó en su contra de forma impecable. Si la viste de chico y no la revisaste de adulto, hacelo.
6. Las Locas Aventuras de Robin Hood (Robin Hood: Men in Tights, 1993)
El contrapunto directo al Robin Hood de Kevin Costner, que había llegado dos años antes. Brooks la hizo como respuesta explícita — hay un gag donde los personajes mencionan al otro Robin Hood directamente. Es más ligera que sus mejores trabajos pero tiene momentos de comedia física perfectamente ejecutada y una energía de teatro musical que se disfruta sin exigirle más de lo que es.
7. La Última Locura de Mel Brooks (Silent Movie, 1976)
Una película muda en 1976. Con una sola línea de diálogo hablada, pronunciada por Marcel Marceau — el mimo más famoso del mundo — que dice «No». Es el chiste estructural más elegante de toda su carrera y una declaración de amor al cine de Chaplin y Keaton. Demuestra que Brooks era mucho más que un comediante de chistes verbales: entendía el lenguaje cinematográfico en su nivel más básico y más universal.
8. Locura en el Oeste (Blazing Saddles, 1974)
Técnicamente podría estar primera. Es la película más valiente de su carrera — una comedia sobre el racismo en el western americano que Hollywood nunca volvió a intentar con esa brutalidad. La escena de los pedos alrededor del fuego rompió un tabú en el cine mainstream. El final, donde los personajes rompen la cuarta pared y literalmente salen del set, anticipa en décadas lo que el cine posmoderno haría después. Está en el octavo puesto solo porque El Jovencito Frankenstein es perfecta y Blazing Saddles es genial pero imperfecta.
Bonus track: Super Agente 86 (Get Smart, 1965)

No es cine, es televisión, pero ignorarla sería una deshonestidad brutal de mi parte, y en calidad de fan. Brooks creó la serie junto a Buck Henry como parodia directa de James Bond en pleno auge de la saga. Maxwell Smart, el teléfono en el zapato, el Cono del Silencio, son creaciones que entraron en la cultura popular de forma permanente y que él mismo reconoció como uno de sus trabajos más queridos. Si nunca la viste, es imperdonable.
Lo recurrente (y genial) en las mejores películas de Mel Brooks
Hay algo que une las mejores películas de Mel Brooks con el horror que parodia: ambos trabajan con arquetipos. El monstruo, el científico loco, el vampiro, el héroe que llega tarde, son figuras que el cine de terror clásico convirtió en símbolos antes de que Brooks los convirtiera en chistes.
El Joven Frankenstein y Drácula: Muerto y Feliz no funcionan porque sean graciosas por sus gags, sino porque el espectador ya tiene una relación con esos monstruos (los reconoce, los teme un poco, los ama un poco) y Brooks usa exactamente esa relación para subvertirla. Sin amor previo por el original, la parodia es solo ruido.
Es la misma lógica que opera en el tarot cuando se usa como herramienta simbólica: las imágenes funcionan porque condensan algo que ya reconocemos. El Loco, La Torre, El Colgado — son arquetipos, igual que Frankenstein o Drácula. Imágenes cargadas de historia que activan algo antes de que podamos pensarlo.
Por eso no me sorprende que el cine de terror y el tarot compartan tanto territorio visual. Si te interesa ver cómo se cruzan esos dos mundos, diseñé un mazo de 78 cartas construido íntegramente sobre el cine de horror clásico con Psycho como El Loco, El Exorcista, Nosferatu, El resplandor y decenas más convertidos en arcanos: Dreadful Encounters — Tarot de Películas de Terror
Preguntas Frecuentes
¿Cuántos años cumple Mel Brooks en 2026?
Mel Brooks cumple 100 años el 28 de junio de 2026. Nació como Melvin James Kaminsky en Brooklyn, Nueva York, en 1926.
¿Cuál es la mejor película de Mel Brooks?
Depende del criterio, pero El Joven Frankenstein (1974) es la más técnicamente perfecta de su filmografía — rodada en blanco y negro, con los sets originales de la Universal y Gene Wilder en el mejor rol de su carrera. Blazing Saddles del mismo año es la más valiente políticamente.
¿Qué es lo más nuevo de Mel Brooks?
A los 100 años anunció Spaceballs: The New One, la secuela de su parodia de Star Wars de 1987, prevista para estrenarse en 2027. Judd Apatow también dirigió un documental sobre su carrera, Mel Brooks: ¡El hombre de 99 años!, disponible en HBO Max.
¿Mel Brooks ganó el Oscar?
Sí, ganó el Oscar al Mejor Guion Original en 1968 por Los Productores. Además es uno de los pocos artistas en haber ganado el EGOT — Emmy, Grammy, Oscar y Tony — los cuatro premios más importantes del entretenimiento estadounidense.
¿Quién creó al Super Agente 86?
Mel Brooks creó la serie junto al guionista Buck Henry en 1965. Maxwell Smart, el Agente 86, fue interpretado por Don Adams durante las cinco temporadas de la serie, que duró hasta 1970 y ganó siete premios Emmy.
¿Mel Brooks hizo películas de terror?
No de terror puro, sino parodias del género. El Joven Frankenstein (1974) y Drácula: Muerto y Feliz (1995) son sus dos grandes trabajos dentro del horror — y ambas funcionan porque Brooks conocía y amaba el género original antes de subvertirlo.
¿Cuántas películas dirigió Mel Brooks?
Dirigió doce largometrajes entre 1967 y 1995, desde Los Productores hasta Dracula: Dead and Loving It. También produjo películas de otros directores a través de su productora Brooksfilms, incluyendo El hombre elefante de David Lynch.
