Un poema sobre Ser elegido en el amor
Pocas cosas son tan transformadoras como la sensación de ser elegido en el amor de manera clara y decidida. Este poema de amor, titulado sin miedo a ser redundante, ‘Amor nuevo’, explora ese momento de conmoción y gratitud cuando alguien te dice ‘Yo te elijo’, mostrando la valentía en el amor que se necesita para iniciar el baile y la belleza de corresponder a esa elección.

***
“Yo te elijo” me dijiste, y mi mundo gris se llenó de sorpresa.
“Yo te elijo”, insististe, como para arrancarme de mi estado de conmoción.
Tu mirada implicaba infinidad de cosas, pero tus palabras marcaban un solo rumbo.
Tomaste mi mano y me llevaste al centro de la pista, en la que sonaba una melodía tan fuerte y elegante como tu declaración. Era tu tango, era tu música, era tu reino que de inmediato me dejó de ser ajeno.
Mi nube de confusión se deshizo, apenas la tocó tu leve soplido.
Mis piernas, acostumbradas al movimiento propio de las patas de una mesa, comenzaron a seguir a las tuyas, como si hubiesen nacido para enredarse con ese ritmo cadencioso.
Y tu canción fue la mía esa noche, asegurando que eso ya nunca podía ser de otra manera.
Me susurraste que tu elección no fue repentina. Estabas allí desde hacía tiempo, esperando con sabia paciencia, mientras yo seguía apostando por números que nunca saldrían.
Pero jamás fuiste invisible, si no una perspicaz observadora.
“Yo te elijo”, me dijiste una vez más al oído, y ya no me sonó ni tan lejano, ni tan sorprendente. Pude sostenerte la mirada y respirar el mismo aire sin vacilar. Aprendía rápido, aunque seguía dudando de que el mérito fuese mío.
Y comencé a preguntarme cómo podría corresponder a eso, cómo sostener esa generosa y decidida puñalada de pasión, para que nunca se retirase y llegara el dolor.
Y por poco la alegría que me dabas se me escurría en medio de mi ambición de pretender saber cómo complacerte, o más bien, de jamás defraudarte en tamaña decisión.
Y lo leíste en mi mirada, tu sonrisa se dibujó dejando en claro que, una vez más, te anticipaste al movimiento. Sin palabras me revelaste la clave.
Me elegiste por lo que fui y por lo que era. Y como respuesta a tu elección, solo se trataba de seguir siéndolo sin vacilación.
“Yo te elijo”, me encontré diciéndote, “aunque no haya sido el primero en decirlo, pero así sucede en los juegos de a dos”.
“Yo te elijo” me escuché repitiendo “porque tanta valentía, coraje y decisión, sólo pueden corresponderse con el más puro amor”.
***

¿Te ha gustado este viaje a través de las palabras que describen el sentido de ser elegido en el amor?
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