El sabor de lo real
Dos palabras, a veces solo una, en una línea de texto, servían para establecer el primer contacto. A veces se trataba de un saludo informal, otras una fresca ocurrencia, siempre la llave de la emoción.
Dos palabras, a veces solo una, en una línea de texto, servían para establecer el primer contacto. A veces se trataba de un saludo informal, otras una fresca ocurrencia, siempre la llave de la emoción.
A veces, el final de un amor no viene acompañado de grandes discusiones, sino de un silencio absoluto. Esta poesía
Cuando no es el momento ni siquiera valen las excusas, son trenes que se rozan yendo por vías distintas, y que se van bifurcando tan de a poco que parece que se acompañaran.
Hasta que no se ven más.