Virusoma con Humor

Un Sketch Original como Homenaje a Les Luthiers

Virusoma con Humor - Homenaje a Les Luthiers

Les Luthiers no es solo un grupo, es un género en sí mismo. Su combinación de música, comedia, sátira y un dominio absoluto del lenguaje ha dejado una huella imborrable en la cultura hispanohablante. Como un modesto tributo a su genio, he querido imaginar cómo habrían abordado ellos uno de los temas más solemnes y absurdos de nuestra historia reciente: la pandemia.

A continuación, les presento un sketch original, un diálogo entre dos personajes arquetípicos, Rodríguez y Gutiérrez, que intenta capturar una pizca de esa magia inmortal. Que lo disfruten.

***

—¿Cómo le va Rodríguez?

—¿Qué tal Gutiérrez? (extiende la mano)

—No, por favor! Respete el protocolo! Recuerde que estamos bajo el azote de una p@ndemi@.

—¿Bajo el azote de qué?

—La.. p@ndemi@, el virus, ¿usted no mira televisión, no lee ningún medio, no tiene redes?

—No, la verdad es que me queda tiempo en la cosecha y cuando termina el día me acuesto y caigo muerto de cansancio. ¿Qué está haciendo con el codo?

—Sigo la nueva norma para el saludo. No debemos tener contacto físico.

—Mire usted, ¿ni siquiera dar la mano?

—Mucho menos dar la mano, así se transmite el virus.

—¿Virus? ¿Y tan malo es que no respeta ni los saludos?

—Bueno, es como una gripe, con tos seca, que provoca problemas respiratorios y puede llevar a la muerte, sobre todo si está en edad de riesgo. Digamos, si superó los sesenta.

Marcos M, infaltable en el homenaje a Les Luthiers

—Y por qué me mira así? A mí me falta…

—(Ríe) si, le faltan… algunos minutos, nomas.

—Mire quién habla, que esa pelada no es de lactante.

—Está bien, focalicemos. No entiendo cómo es que no sabe de esta nueva amenaza, ¿usted vive en un táper?

—No, ya le dije que trabajo en el campo y allá la señal es débil.

 —Mire qué bien, yo también trabajo en el campo.

—Pero esas manos de manicura dicen otra cosa.

—En el campo de la ciencia, digo.

—Ahhh, y por eso sabe tanto. ¿Usted es científico?

—No, no diplomado, pero he colaborado en varios papers, soy investigador independiente.

—Ah, qué bárbaro, no lo hacía del rojo.

—No, no estoy hablando de fútbol, quiero decir que soy “freelancer”.

—¿Freequé?

Freelancer, que trabajo para varios medios y no me quedo con una sola fuente.

—Ah, en eso se parece a mi madre.

—¿Ella también era investigadora freelance?

—No, no se quedaba con una sola fuente, si le prestaban alguna las devolvía al otro día. Eso sí, no se le fuese a quedar con un táper porque le hacía juicio.

—No me estaría entendiendo, hablaba de fuentes de información.

—Ah, no, las de ellas eran de losa.

—A veces no sé si su conocimiento es de verdad limitado, o si me está tomando el pelo.

—No me animaría a tanto, además, no tendría de donde agarrarme. Digo, porque parece muy sólido en sus conocimientos. Cuénteme, en que más consiste esta pamedia.

—”Pandemia”, viene del griego “pandemos” que significa que afecta a toda la población, es mundial, los aeropuertos están cerrados, el turismo y la industria del mundo están siendo afectados. No puedo creer que no se haya enterado.

—Ya le dije que no tengo radio y mi caballo no es muy hablador. Le empecé a enseñar lenguaje de señas, pero se le complica con los cascos. Voy a probar con código Morse.

—Sí, creo que va a ser mejor, más actual. “Morse” suena inclusivo. Bueno, como le decía, la p@ndemi@ no respeta a nada ni a nadie…

—Claro, por eso no quiere dar la mano.

—Si, es una buena metáfora. El tema es que todavía no se sabe cómo atacarlo y se está desarrollando una vacuna.

—¿Otra más? Yo me las di todas de chiquito.

Daniel Rabinovich, un ineludible a la hora de hacer un homenje a Les Luthiers

—En realidad no hay edad para las vacunas, sobre todo cuando surgen nuevas enfermedades todo el tiempo, como esta, que se sospecha, se produjo a partir de la ingesta de una sopa de murciélago en China.

—Menos mal que de eso no como. 

—Pero el virus muta, el murciélago…

—Sí, ya sé, se convirtió en Batman.

—No sea chiquilín, decía que el virus muta y se va pasando de medio, eligiendo otros modos de contagio, por ejemplo a partir del esputo.

—Pero ya había uno de esos, ¿no se acuerda de la peste rosa? Porque yo de ese puto, nada. El quiera, me parece bárbaro, pero yo no…

—Usted esputa como cualquiera, mi querido.

—Menos todavía, a lo sumo me arreglo solo, pero nunca pagué…

—Una vez más, me está entendiendo cualquier cosa. Hablo de la saliva, de esputar y emitir microgotas que contagian…

—Ahhhhh. ¿y por qué no dijo escupir, qué es más fácil?

—Porque sabía que iba a agarrar para el lado de los tomates, como es del campo…

—Muy gracioso, pero ahora cuénteme un poco más de ese virus que me interesa.

—Ahora que lo dice, para algunos no se trata de un virus, sino de un exosoma.

—Y eso ¿con qué se come? O mejor dicho, ¿con qué se xoma?

—Bueno, para simplificárselo un poco, son como vesículas extracelulares con forma de burbuja que…

—Ah, entonces no me afecta, ya le dije que no tengo celular. Baja señal.

—¿Sabe qué? Mejor quédese con la idea del virus. Así se asusta un poco y no se toma todo tan en solfa.

—Pero, ¡qué poco sentido del humor! Si se amarga tanto le van a bajar las defensas.

—No se haga problema, que ya sale la vacuna. Y lo quiero ver en la fila.

—¡Ni loco! Si la única china que tengo no come murciélago.

—Por las dudas, hágase un ADN. ¡No sea que la ponga en riesgo!

Henry Drae

«1 Virusoma – Homenaje a Les Luthiers» integra la próxima antología de humor «Nunca es suficiente queso»

¿Te ha gustado este viaje a través de las palabras?

Y si disfrutas de mi manera de construir historias, quizás te interese cómo las analizo en la sección de Cultura y Crítica.


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