No me conoces

(Por Henry Drae)

no-me-conoces: la importancia de conocer a alguien

En un mundo de perfiles digitales y primeras impresiones fugaces, el acto y la importancia de conocer a alguien de verdad se ha vuelto una rareza, casi un acto de rebeldía. Vivimos etiquetando a los demás para sentirnos cómodos, creando caricaturas basadas en una sonrisa, un silencio o una opinión sacada de contexto. Pero, ¿qué se esconde detrás de esa fachada?

El siguiente texto es una reflexión íntima, una invitación a detenerse y a considerar el complejo y fascinante universo que yace en cada persona, esperando ser descubierto.

El Mapa en los Ojos: Un Ensayo sobre la importancia de Conocer a Alguien de Verdad

No me conoces.

Y eso quizás no sea tan malo, porque te ofrece un mundo por descubrir.

Tampoco deja de ser un misterio, algo que hasta puede representar un peligro.

No me conoces aunque creas que sí, por esa manía que tenemos de etiquetar de acuerdo a nuestras primeras impresiones para sentirnos más cómodos.

Puedo parecerte afable por haberme descubierto con una primera sonrisa, o el más amargado por haberte contemplado con un ceño fruncido.

Incluso, algo tan de moda como malinterpretar el humor, te puede llevar a pensar que soy un xenófobo o alguien que hace de la discriminación su forma de vida.

Quizás termines pensando que soy sumamente aburrido por el silencio que representa mi introversión, o tal vez me tomes por alguien insoportable que no deja de hablar, cuando en realidad intenta tapar sus nervios y su timidez.

No me conoces, y eso está bien.

Porque para saber en qué consiste la esencia de cada persona hay que interesarse genuinamente. Hay que bucear en su alma, hay que provocar que se abra y nos muestre su real naturaleza. Y no es fácil, porque nadie puede saber qué hay bajo el agua sin empaparse.

Nadie que no pueda hacer transparentes sus sentimientos ni emociones, tendrá la llave para conocer los de alguien más.

No me conoces, pero si te animas, quizás lo hagas.

Porque no se trata de lo que yo muestre o esconda, sino de lo que quieras saber. De lo que te interese entender de cómo soy y de lo que tengo para dar. Puede que te suene desafiante, pero no hay rompecabezas más complicado de armar, que el que no se comienza a armar. Y no seré yo el que te esconda piezas, porque de hecho, cuando me mires a los ojos, verás el mapa exacto de su ubicación.

No me conoces, y me encantaría que lo hagas, pero no servirá de mucho, si en lugar de dejar que lo descubras, debo explicarte quién soy.

***

Este texto, a modo de ensayo o de declaración de principios, nace de la frustración de vivir en una era de conclusiones rápidas. La verdadera conexión no es un acto pasivo; exige una responsabilidad por parte de quien mira. Exige la valentía de suspender el juicio y la generosidad de ofrecer un interés genuino, uno que genere un intento de conexión con la mayor legitimidad y transparencia. Porque no es posible conseguir que otros se abran y compartan su esencia, si nosotros mismos no estamos dispuestos a hacerlo. Al final, la importancia de conocer a alguien no consiste en desvelar un misterio, sino en estar dispuesto a ser parte de él.

¿Te ha gustado este viaje a través de las palabras sobre la importancia de conocer a alguien?

Y si disfrutas de mi manera de construir historias, quizás te interese cómo las analizo en la sección de Cultura y Crítica.


No me conoces

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra
Scroll al inicio