
La grieta política nos obliga a elegir un bando, pero ¿y si ambos lados del mostrador venden productos vencidos? Este es un análisis crudo y directo de lo peor de la izquierda y la derecha en Argentina, un listado de los vicios que vemos repetirse sin importar quién gobierne. Porque, al final, quizás la película es la misma, solo cambian los actores.
LA IZQUIERDA
1 – Clientelismo:
Lo que debería ser asistencia para los más vulnerables termina usado como herramienta electoral. Se reparte ayuda, sí, pero condicionada a la obediencia política.
2 – Militancia de causas:
Muchas luchas justas se convierten en banderas de confrontación. Del reclamo legítimo a la guerra cultural hay un paso, y la izquierda lo da seguido.
3 – Estado inflado:
Más ministerios, más dependencias, más cargos… que rara vez mejoran la vida real de la gente. Sí generan impuestos y burocracia.
4 – Derechos mal entendidos:
Un derecho básico no es lo mismo que un beneficio suntuario. A veces se mezcla y el Estado termina subsidiando lo que no corresponde.
5 – Agenda progresista desbordada:
La discusión sobre géneros, diversidad y salud es necesaria, pero cuando el Estado interviene sin consenso social ni respaldo científico sólido, el debate se transforma en conflicto.
LA DERECHA
1 – Privatizaciones salvajes:
Todo al mercado, incluso servicios esenciales. Resultado: tarifas imposibles, monopolios, exclusión.
2 – Seguridad desmedida:
“Mano dura” que a menudo se traduce en abusos, gatillo fácil y un Estado que pega antes de preguntar.
3 – Capital primero, personas después:
Si una obra no da ganancia, no se hace, aunque un pueblo entero quede aislado.
4 – Conservadurismo discriminador:
Rechazo a cambios sociales, con un machismo y clasismo que mantienen viejas desigualdades.
5 – Sumisión a las multinacionales:
Pactos con grandes empresas bajo la promesa de “progreso”, que en la práctica dejan al ciudadano de a pie con poco o nada.
Y LOS DOS…

1 – Nepotismo:
Familiares y amigos en cargos públicos, aunque no sepan ni manejar un Excel. Primos, hermanos, hijos, tíos, cuñados. Todos familiares de quienes se dice que su mayor capacidad es que «son gente de confianza». Quisiéramos creerlo…
2 – Restricciones a la libertad de expresión:
Cuando la crítica incomoda, responden con censura o causas judiciales. La palabra pasa a tener precio y un costo a pagar, que muchas veces termina siendo prisión.
3 – Trucos económicos:
Manipulación de estadísticas, parches de precios, controles improvisados… da igual el color del gobierno, siempre encuentran la manera para cambiar los guarismos a su antojo.
4 – Traiciones en el Congreso:
Bancas que se venden o cambian de camiseta al primer viento. Tiene que ver con la cantidad de «voluntades» a la venta a la hora de repartir candidaturas.
5 – Reformas para perpetuarse:
Intentos de reelección indefinida, cambios en constituciones, reformas electorales. En eso no hay grieta y sin dudas es representativo de lo peor de la izquierda y la derecha.
¿Conclusión?
La izquierda y la derecha discuten con distinta retórica, pero a la hora de gobernar repiten los mismos vicios. Seguramente tiene que ver con el sistema que lo propicia, lleno de «agujeros» que permiten que ambas fuerzas intenten hacerse del poder y permanecer en él usando tretas similares. Muchas, incluso justificadas, aunque sean tan faltas de ética como el ausentarse para no dar Quorum.
La pregunta incómoda es: ¿seguimos cayendo en la trampa del péndulo o empezamos a exigir algo distinto?
¿Te quedó claro que es Lo Peor de la Izquierda y la Derecha?
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