Originalidad en la inteligencia artificial: ¿copiar sigue siendo humano?

Una de las cosas que más se le reprocha a la IA es la falta de originalidad. Y es lógico, porque lo mismo hacíamos con nuestros pares, hasta que la tecnología nos pasó por encima.

La originalidad en la inteligencia artificial - HENRY Y SU BOT

El «plagio» que siempre existió, sin acotarlo a la originalidad en la inteligencia artificial

Uno de los casos más renombrados que recuerdo, al menos de lo que consumo, es el de Quentin Tarantino. Muchos salieron a decir que lo suyo era plagio tras plagio de películas bien identificables, cuando en realidad el tipo es un creador increíble de historias bien distintivas que, para construirlas, se la pasa haciendo collages inimaginables de lo que asimiló como espectador en todos sus años de vida.

Pero a Picasso se lo acusó de lo mismo. Y así como muchos, muchísimos más.

«Sin marcos de referencia que nos inspiren, nuestra creatividad siempre estará acotada.»

¿Por qué nos molesta que lo haga la IA?

La realidad es que sin marcos de referencia que nos inspiren, nuestra creatividad siempre estará acotada. De hecho, un paisajista copia lo que ve, al igual que un retratista, y quien crea personajes o lugares de fantasía, también lo hace apoyado en referencias existentes.

El porcentaje de inspiración y copia quedará en cada ejecutor de la obra, pero siempre estuvo.

Entonces, ¿por qué nos molesta tanto que no exista originalidad en la inteligencia artificial? Sacando de la ecuación la circunstancia obvia de lo que incide en nuestro lucro con lo que hacemos y tenga que ver con eso…

La respuesta es simple: no es uno de los nuestros. Y ahí cambiamos de enemigo por simple auto-preservación.

Cuando la IA «aprende» a copiar sola

originalidad en la inteligencia artificial - cabeza híbrida

Porque encima esta herramienta/recurso/ser en expansión constante tiene autonomía y criterio propio para «copiar». Ya ni siquiera depende del solicitante.

Por ejemplo, si yo le pido que escriba «un cuento de terror al estilo Stephen King», en unos pocos segundos tendrá algo que muchos dudarán de si es del reconocido autor, si desconocieran el origen. La intención, y en todo caso el plagio descarado, fueron míos, como analizamos en este experimento sobre IA y creación de contenidos

Pero también está el caso de quienes le piden «escribe un cuento de terror», sin referencias, y la IA se despacha con algo muy similar a la obra de King, simplemente por ser uno de los mayores referentes del género del último medio siglo.

Derechos de autor: la primera víctima del cambio

Entonces todo se complica y se empaña, sobre todo si se trata de encontrar «culpables». Y por eso mismo, una de las primeras víctimas sistémicas de todo este lío son los derechos de autor. Ahora nomás, las grandes empresas y estudios tratan de «emparchar» el uso de sus recursos contratados, con prohibiciones y enmiendas a cada nuevo modelo de lenguaje de IA que sale al mercado.

Imagen del trailer "El Patio Trasero" - booktrailer que muestra como funciona la originalidad en la inteligencia artificial.

Pelea que veo perdida desde el momento en que salió el motivo del parche, si me preguntan. Como puede intuirse en esta reflexión sobre cómo la tecnología pasó de ser una opción a una obligación.

Replantear la originalidad (sin dramas)

Pero volviendo al planteo del principio: el problema nunca fue si algo es «original», porque en realidad nunca lo fue. Podemos aspirar a que sea «poco visto», «no frecuente» o «no tan trillado», pero siempre en comparación a quien conozca la obra, y no en base a su poco probable «originalidad». Como exploro en esta ficción sobre el acto creativo y sus límites

Estamos viviendo una época de un volantazo paradigmático que pocos tuvieron o tendrán el lujo de vivir. No digo que sea algo necesariamente bueno, pero sí que nos obliga a buscar nuestra verdadera esencia por lo desafiante.

Ya no se trata de determinar si alguien está despierto, dormido, si es un NPC o un ser iluminado, sino de entender cómo se mueve el piso debajo de nosotros y cómo debemos avanzar sin perder el equilibrio: más mental que físico.


¿Y vos, qué pensás? ¿La IA nos quita lo original o nos obliga a buscarlo donde nunca miramos? Te leo en los comentarios. 👇

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    Preguntas Frecuentes

    ¿Es posible la originalidad en la inteligencia artificial?

    La IA no «crea» desde la nada: recombina patrones que aprendió de datos existentes. Pero, ¿acaso los humanos hacemos algo muy distinto? La originalidad absoluta es un mito; lo valioso está en cómo se mezcla, se interpreta y se transforma lo que ya existe.

    ¿Usar IA para escribir o crear arte es plagio?

    Depende del uso. Si le pedís a la IA que imite descaradamente a un autor o artista específico con fines comerciales, sí, hay un límite ético. Pero si la usás como herramienta de inspiración, igual que un músico escucha referencias antes de componer, el resultado puede ser tan legítimo como cualquier otro proceso creativo.

    ¿Por qué nos molesta más que la IA «copie» que lo haga un humano?

    Porque la IA no es «uno de los nuestros». Cuando un artista se inspira en otro, lo vemos como homenaje o evolución. Cuando lo hace una máquina, lo percibimos como amenaza. Es auto-preservación: defendemos lo que consideramos exclusivamente humano.

    ¿Qué pasa con los derechos de autor y la IA?

    Es el gran debate actual. Las leyes de copyright fueron pensadas para creadores humanos, no para modelos que aprenden de millones de obras. Mientras se actualizan las normas, lo mejor es ser transparente: citar fuentes, declarar el uso de IA y priorizar la ética por encima de lo que «se puede hacer».

    ¿Cómo puedo usar IA sin perder mi voz como creador?

    Usala como asistente, no como reemplazo. Que la IA te ayude a generar ideas, superar bloqueos o explorar estilos, pero que la intención, la edición y el criterio final sigan siendo tuyos. Tu esencia no está en la herramienta, sino en lo que elegís hacer con ella.

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