
Un poema sobre la conexión emocional antes del sexo por Henry Drae
En un mundo que a menudo prioriza lo físico, existen personas para las que la conexión emocional antes del sexo no es una opción, es un requisito indispensable.
Este texto, ‘Requisitos para hacer el amor’, es un manifiesto que resuena con la sapiosexualidad (atracción por la inteligencia) y la demisexualidad (necesidad de un vínculo emocional para sentir atracción). Es una respuesta a por qué para muchos, la idea de sexo en la primera cita simplemente no encaja.
***

Hoy quiero que me escuches atentamente, y por sobre todo, que te despojes de todo prejuicio. Tal vez llegues a la conclusión de que soy un enfermo, como yo mismo lo creo, pero no puedo dejar de decírtelo, porque he buscado mucho tiempo en silencio, y es hora de que si quiero compartir el lecho con alguien, sepa antes que pretendo.
Y así, se prepare para mí o siga su camino sin consecuencias que lamentar.
Porque no me interesa si eres rubia o morena, alta o delgada, latina o sajona. Tus cabellos serán tan hermosos o tan insignificantes como lo determine una vez que hayas entendido lo que te pido, pero no antes, ni valiendo nada por sí mismos cuando finalmente los tenga entre mis dedos.
Necesito que puedas verme a través de los ojos y darte cuenta de que en ese momento soy todo tuyo, y que no hay nada más que me importe en el mundo que lograr que me ames al estar conmigo.
Que puedas ver que no escondo más que lo necesario para sorprenderte con la forma de dar un beso, un gesto o una caricia.
Que seas consciente de que no voy a detenerme hasta que sientas que nunca más podrás gozar como en ese momento, brindándome con todo lo que tenga para darte y más aún, porque precisamente ése será mi propio placer…
Podría decirte que no sé lo que es el egoísmo, pero si que mi gozo depende del tuyo, entonces debo ser un poco egoísta por consecuencia, aunque al fin y al cabo ambos tendríamos lo necesario.
Y quiero que además te importe, te importe más allá de lo que pueda darte en ese momento, como lo haría yo. Porque mi sexo es el apéndice de mi corazón, así funciona.
Tal vez sea, en efecto, una enfermedad, porque si tantos disfrutan de él sin sentir nada más que placer físico, entonces debo padecer una discapacidad.
Pero creo que puedo convivir con ella.
Podría, en tanto y en cuanto, encuentre a alguien para compartir mis relaciones con la misma dolencia. Así no nos lastimaríamos, porque no pretendo amor eterno, pero si amor puro a la hora de amar.
Podrá sonarte a una abstracción idealista, pero es lo que necesito y por eso no podría hacer el amor con cualquiera, y mucho menos por como se vea.
Sólo necesito una mujer en mi cama, pero una completa, con alma y corazón que se refleje en su piel.
Si te los vas a quitar como a tu ropa, mejor hablemos de otra cosa que para ti sea más importante.

***
Si has asentido mientras leías, no estás solo/a. Valorar la intimidad emocional por encima de todo es una forma válida y profunda de relacionarse. Este no es solo un texto, es un espejo para quienes entienden que el acto más erótico es la vulnerabilidad compartida. Si te identificas, te invito a leer otras reflexiones sobre el amor y las relaciones en mi web.
Si te gustan este tipo de contenidos, te invito a que le eches un vistazo a mi primera antología de textos, poesías y relatos breves Colores que Nunca Combinan
¿Te ha gustado este viaje a través de las palabras?
Esta historia es solo una pequeña parte de mi universo narrativo. Te invito a sumergirte en más cuentos, diálogos y poesías en mi página pilar de Creación Literaria. ¡No te olvides de suscribirte para no perderte ninguna novedad!
Y si disfrutas de mi manera de construir historias, quizás te interese cómo las analizo en la sección de Cultura y Crítica.
