
Hay una versión de la crítica de cine que organiza el mundo en categorías limpias: ciclos temáticos, décadas, géneros, filmografías. Es útil, incluso necesaria. Y después está lo que realmente pasa cuando uno ve películas durante décadas: una acumulación de impactos que no necesita ser coherente, sino más humana.
Mi CRITERIO Collection nace de eso. No de la erudición ni del sistema, sino del registro personal. Cada entrega agrupa películas que comparten un único denominador: me marcaron.
Esta primera incluye una crítica de El Quinto Elemento, de Dead & Buried y de Austin Powers, tres títulos sin nada en común salvo que dejaron huella, que es algo distinto a ser las mejores o las más importantes.
Esta primera entrega es probablemente, la declaración de principios más honesta que podía elegir.
EL QUINTO ELEMENTO (1997) Dir. Luc Besson

Hay pocas experiencias en el cine que puedan describirse como saciedad total: esa sensación de salir de una sala con la certeza de que la película te dio todo lo que podía darte y un poco más. El Quinto Elemento fue eso.
Besson llegó con una película quiso ser todo al mismo tiempo sin pudores: space opera desaforada, acción con Bruce Willis en el rol que mejor sabe hacer (el héroe cansado que igual salva el mundo), una dirección de arte que Jean-Paul Gaultier convirtió en desfile y Jean Giraud en un cómic vivo, una banda sonora que Eric Serra construyó como si la música fuera otro personaje. Y en el centro de todo eso, (suspiro) Milla Jovovich.
Su debut como Leeloo es uno de esos fenómenos que solo se entienden viéndola: una actriz que apareció como si llevara años perfeccionando ese personaje exacto, con una presencia física y una extrañeza que no parecían para nada calculadas sino naturales, como si de verdad fuese extraterrestre. Que cierta crítica haya tardado en tomarla en serio dice más sobre esa elite, que de ella.
El Quinto Elemento es excéntrica, ruidosa, colorida hasta el dolor y completamente segura de sí misma. En la sala de cine, era exactamente lo que necesitaba.
DEAD & BURIED (1981) Dir. Gary Sherman

Si en la crítica de El Quinto Elemento dije que la película te llena, Dead & Buried es la que te vacía despacio, con cuidado, sin que te des cuenta hasta que ya sea tarde.
El terror de Sherman no funciona por sustos sino por acumulación de una incomodidad que no termina de resolverse en nada concreto. La paranoia que construye es de la clase más difícil de sostener: la que no viene de afuera sino de las propias personas que te rodean, del lugar donde vivís, de la imposibilidad de saber en quién confiar cuando el peligro tiene cara amable y costumbres domésticas.
Las prótesis de Stan Winston (en uno de sus trabajos más subestimados) le dan al horror una corporalidad que el cine de la época raramente se permitía, con una verosimilitud que hoy sigue siendo incómoda. El gore acá no funciona como espectáculo sino como evidencia: algo pasó, alguien lo hizo, el cuerpo lo prueba.
Y después está la seducción, esa atmósfera de pueblo costero que engaña cómodamente hasta que el final la convierte en otra cosa desoladora. Un final que no consuela, no redime, no cierra nada de manera tranquilizadora, sino que confirma que estabas viendo una película amarga desde el principio. En el mejor sentido posible.
AUSTIN POWERS: AGENTE INTERNACIONAL DE MISTERIO (1997) Dir. Jay Roach

Cuando Austin Powers llegó a las salas en 1997 (el mismo año que El Quinto Elemento, dato que mi memoria guarda con una satisfacción inexplicable) encontró en mí al espectador ideal: alguien que amaba a Bond lo suficiente como para disfrutar de que se lo despedazaran con afecto, y que ya había sido formateado por el humor de Zucker y Abrahams hasta el punto de reconocer los mecanismos pero reírse igual.
Myers no inventó la parodia de espías. Pero hizo algo más valioso: construyó un personaje que no se burla de Bond sino que lo ama tanto que lo convierte en caricatura, y esa diferencia se nota en cada gag. Austin Powers es un fan de James Bond que no sabe que es una broma, y esa capa de afecto genuino es lo que separa a la película de la parodia de usar y tirar.
Ya lo admiraba de El mundo de Wayne, donde había demostrado que podía sostener un personaje de comedia sin que se desinflara en noventa minutos. En Austin Powers llevó eso más lejos, construyendo algo que funcionaba a múltiples velocidades: podías reírte de los gags físicos, de las referencias, de la actuación exagerada o de la estructura narrativa deliberadamente rota. Raramente una parodia permite tantos niveles de entrada.
Que la franquicia se haya ido diluyendo con las secuelas no cambia lo que fue la primera vez: una película que unió dos de mis placeres más irreconciliables y los hizo convivir durante noventa minutos sin que ninguno tuviera que ceder demasiado.
Tres películas. Un criterio: me importaron. Eso alcanza.
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El análisis no termina aquí. Podés encontrar muchas más críticas de cine y series, siempre con una mirada más profunda, en mi página pilar de Cultura y Crítica. ¡Tu próxima película o serie favorita podría estar ahí!
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Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la historia de la película al margen de la crítica de El Quinto Elemento?
El Quinto Elemento (1997) es una space opera dirigida por Luc Besson en la que un taxista del futuro (Bruce Willis) se convierte en el último recurso para salvar la Tierra junto a un ser de energía pura interpretado por Milla Jovovich. La película combina acción, ciencia ficción y una dirección de arte diseñada por Jean-Paul Gaultier y Jean Giraud.
¿Quién hizo los efectos de maquillaje de Dead & Buried?
Los efectos de prótesis y maquillaje de Dead & Buried (1981) estuvieron a cargo de Stan Winston, en uno de sus trabajos más subestimados antes de su consagración con títulos como Aliens y Terminator 2.
¿Es Dead & Buried una película de terror gore?
arcialmente. Dead & Buried utiliza efectos de prótesis realistas con momentos de gore explícito, pero su verdadera fortaleza es el terror psicológico y la paranoia. Es una película que incomoda más por lo que sugiere que por lo que muestra.
¿Austin Powers es solo una parodia de James Bond?
Austin Powers toma a Bond como punto de partida pero construye algo más específico: un personaje que ama profundamente la estética espía de los años sesenta sin saber que es anacrónico. Esa distancia afectuosa, combinada con el humor absurdo heredero de Zucker y Abrahams, la convierte en algo más que una parodia de género.
¿Vale la pena ver Austin Powers sin conocer las películas de James Bond?
Sí, aunque conocer a Bond multiplica los niveles de lectura. La película funciona igual como comedia física y de personaje, que es en realidad su capa más sólida.
¿Qué es CRITERIO Collection?
CRITERIO Collection es una serie de artículos en henrydrae.com donde se agrupan películas que no comparten género, época ni estilo, sino únicamente el impacto que tuvieron en quien escribe. Cada entrega es una selección personal, no un ranking ni un ciclo temático.
