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Mucho se habló en la previa del estreno. La expectativa era gigantesca, pero la pregunta flotaba en el aire: ¿lograría el director superar su propia sombra? En esta crítica de La Odisea de Christopher Nolan, analizo por qué el film, más que un viaje épico, parece un monumento al ego de su creador.
La polémica del «casting woke» y los cupos de la Academia
El primer escollo que trajo aparejado el estreno fue la acusación de haber caído en la tendencia woke. La inclusión de al menos tres actores que no se corresponden con las etnias originales de los personajes principales del clásico poema homérico encendió las redes. Los casos más señalados fueron Lupita Nyong’o como Helena y el actor trans Elliot Page como un soldado troyano.

Sin embargo, desde la butaca, la polémica se diluye un poco. Estos actores ocupan muy poco tiempo en pantalla y tienen escasa incidencia en el desarrollo de la historia. Lo grave, en realidad, es el motivo subyacente de su inclusión. Resulta evidente que se trata de un mero cumplimiento de «cupos» para que la película pueda calificar y ser elegible para los premios de la Academia.
Y esto no hace más que reflejar el ego del director, que persigue el reconocimiento de la industria por encima de la coherencia narrativa.
El formato IMAX y 70mm: ¿Arte o elitismo cinematográfico?
Hablemos de la indiscutida calidad técnica de Nolan. Hay un aferrarse a lo clásico, como el hecho de seguir «filmando» en celuloide y no grabando en digital. Incluso da un paso más allá y filma en 70mm, lo cual lo vuelve automáticamente elitista. ¿Por qué? Porque solo un puñado de gente en el mundo tiene acceso a las salas IMAX con la capacidad de proyectar ese formato original. El resto de los mortales, en los cines convencionales, termina viendo un «recorte» de su visión.
Esta filmación aparatosa, costosa y derrochadora de recursos, a pesar de la legión de fans que idolatran a Nolan, no garantiza en absoluto que la película sea la más interesante del año. Debo reconocer que durante mucho tiempo Memento fue mi película favorita, seguida de cerca por The Dark Knight. Tenía una admiración especial por su trabajo. Pero ese gusto fue degradándose con cada nivel de pretenciosidad que detecté en sus films posteriores.
Inception me gustó mucho por la representación de los sueños, y Tenet por lo retorcido del recurso del manejo temporal, sin perder la coherencia (algo muy difícil de lograr). Pero no fueron de mi agrado Interstellar y mucho menos Oppenheimer, película que me generó una serie de bostezos a nivel atómico.
El gran desaprovechado: Argos, el perro de Odiseo
Leí por ahí que la verdadera historia de esta adaptación giraba en torno a «Argos», el perro de Odiseo (Ulises). Para cualquier amante de los animales, y en especial de los perrunos, este era el evento que debía darle la mayor emotividad a toda la película.
Un reencuentro cargado de sensaciones, el reconocimiento del viejo perro a su amo tras veinte años… Sin embargo, en manos de Nolan, fue solo una anécdota, una mera «pista» narrativa. Un recurso emocional brutalmente desaprovechado para mi gusto.

Estética plástica vs. Suciedad narrativa: un elemento de peso en la crítica de La Odisea de Christopher Nolan
La Odisea deja claro que es una película de C. Nolan desde cualquier fotograma que tomes, la música incidental que escuches o el plano que sigas. Eso no es necesariamente bueno ni malo, solo marca una identidad visual que, a veces, hasta puede llegar a distraer. La narración es casi lineal, y ese «casi» atenta contra la propia historia, porque con la habilidad que sabemos que tiene el director para viajar en el tiempo, aquí parece fallar al contar algo más convencional.
Me quedó la sensación de que esta versión quedó bastante plástica y aplastada. Demasiado aesthetic. Me faltó la suciedad y la velocidad de cámara de un Ridley Scott dotando a todo de un realismo perturbador. Extrañé el barro tatuado en la piel estilo Robert Eggers, o un cíclope diseñado por la imaginación enfermiza de un Ari Aster.
En fin, me quedé con ganas de ver cómo otros directores podrían haber llevado la historia a otro nivel que no pasara tanto por el lucimiento personal, la grandilocuencia y la cacería de premios.
Lo rescatable: Un casting que convence
No me quejo de la duración de la película, pero sí de lo que se hizo con ese tiempo, porque se desaprovecharon tramos y momentos de intensidad que pudieron escalar mucho más. Más allá de las elecciones polémicas de los secundarios, el resto del casting no me desagradó. Matt Damon fue un héroe mitológico convincente, Anne Hathaway una Penélope perfecta, y Tom Holland un muy creíble Telémaco.

En conclusión, habría que agradecer a Nolan que no deje morir el formato fílmico, aunque termine siendo para un espectador «de élite». Así y todo, su obstinación es motivadora para que otros directores sigan sus pasos y filmen o graben clásicos que se resisten a morir.
Al fin y al cabo, la cultura griega sigue viva en nuestras retinas y, de ahí, directo a la memoria. Una lástima que, en esta ocasión, el viaje a Ítaca se sintiera un poco vacío por dentro.
Detrás del telón: La cima del ego
Escribir esta crítica de La Odisea de Christopher Nolan me dejó una reflexión final: el cine de autor se convierte en un problema cuando el autor se vuelve más importante que la obra. Nolan es un técnico brillante, pero su cine ha dejado de emocionar para empezar a impresionar. Y la impresión visual, por más IMAX y 70mm que tenga, dura lo que dura un destello de flash. Lo que perdura es la emoción, y en este barco hacia Ítaca, el perro Argos no fue el único que se quedó esperando algo más de vida.
Preguntas Frecuentes
¿Es realmente buena la adaptación de La Odisea de Christopher Nolan?
Técnicamente es impecable y cuenta con un reparto principal sólido (Matt Damon, Anne Hathaway). Sin embargo, desde la crítica, resulta una película fría, estética y pretenciosa que desaprovecha momentos emocionales clave de la obra original de Homero.
¿Por qué La Odisea se filmó en 70mm?
Christopher Nolan es un defensor del cine analógico y rechaza el formato digital. Filmar en 70mm IMAX busca ofrecer la mayor resolución posible, pero esto limita su visualización a salas de cine equipadas con proyectores especiales, volviendo la experiencia elitista.
¿Que dice sobre el casting la crítica de La Odisea de Christopher Nolan?
El casting generó polémica por la inclusión de actores como Lupita Nyong’o y Elliot Page en roles que no corresponden a las etnias de la época, lo que fue visto como un intento de cumplir con cupos de la Academia. A pesar de esto, las actuaciones de Matt Damon y Anne Hathaway son muy rescatables.
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