
¿Somos protagonistas activos de nuestra existencia o meros espectadores que la ven pasar desde el andén? Esta es una de las preguntas más antiguas de la humanidad. El siguiente **cuento sobre el sentido de la vida**, titulado «Parada Cero», es una breve y poderosa fábula que explora el abismo entre correr junto a la vida o quedarse quieto, esperando un momento perfecto que quizás nunca llegue.
Parada Cero
(Un cuento original de Henry Drae)
—Disculpe señor, ¿por aquí pasa la vida?
—Así es, pero dicen que no se detiene.
—¿Y no hay forma de hacer que pare aunque sea unos instantes?
—No, que yo sepa. Solo puede aspirar a seguirla a buen ritmo. No es muy extensa, así que deberá apurarse si no desea que se le termine antes de exhalar su último suspiro.
—¡Qué trágico es que no le alcance la vida como para querer seguir corriendo!
—No es trágico, es normal. ¿O quisiera correr un poco y luego quedarse a esperar el último vagón?
—¿Por qué no? Si ya hubiese visto todo lo que necesito, si ya hubiese llegado a donde hubiese querido…
—Me sentiría un total fracaso si me sucediera tal cosa.
—Pero… ¿Qué espera ver más allá del horizonte? ¿Qué espera conseguir más allá de lo que busca?

—No lo sé, pero justamente por eso seguiría corriendo.
—Me suena a ambición desmedida.
—No quisiera responderle con algo que lo ofenda o que suene a contraataque, pero a mi lo suyo me suena a chatura.
—También me han dicho conformista, pero creo que me planto objetivos que luego pueda cumplir.
—Muy conveniente, así jamás quedará decepcionado de sí mismo.
—O frustrado.
—¿Y para eso quiere seguir a la vida? Hombre, párese aquí a verla pasar hasta que no quiera más. Usted decide y le pone fin a su viaje. Dé la espalda y no vea hacia el último vagón cuando esté por pasar.
—No lo había pensado, ¿usted cree que con eso lograría evitar la muerte?
—No. Sólo quiero decirle que si hace eso, simplemente jamás habrá vivido, y ni se dará cuenta de cuando llegue su final.
—Me tienta a evitar ese padecimiento.
—La tentación supone abandonar un equilibrio, no seguir en la quietud total.
—¿Dice que debería anhelar saltar a lo desconocido, largarme a una carrera que no se ni cuando ni donde termina? Disculpe pero de verdad no me tienta eso, me siento muy bien así. De hecho, esperaré a la vida hasta verla pasar en plenitud, y hasta donde quiera, como bien me ha dicho.
—No hace falta.
—¿Perdón?
—Mientras hablaba, la vida ha pasado por completo, casi como en un suspiro.
—Pero, no lo entiendo… ¿Es posible? ¿Y ahora qué me sucederá?
—Nada, no tema. Tal como lo planeó ya hace rato que está usted muerto. Y no ha sentido nada.
Detrás del Telón: La Tragedia de una Vida No Vivida
«Parada Cero» no es un lugar, es una decisión: la decisión de no elegir. Este breve diálogo es una alegoría sobre la parálisis por análisis y el miedo a lo desconocido.
Explora la tragedia más grande que puede existir: no la de morir, sino la de llegar al final del camino para darse cuenta de que, por miedo a dar un paso en falso, nunca se empezó a caminar. La verdadera muerte, sugiere el cuento, es la inacción.
Parada 0 ha sido llevado al cine por el director Fabricio Heider
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