Destrucción de libros físicos masiva: La verdad sobre la IA, Amazon y el fin del papel

Se sabe desde hace rato, pero recién ahora está tomando estado público: una operación global promueve la destrucción de libros físicos a una escala sin precedentes. No se trata de incinerar libros por ideología como en Fahrenheit 451; es peor. Se trata de un proceso industrial de digitalización donde el objeto físico es el combustible para alimentar la nueva economía del dato. Y hoy, el secreto salió a la luz de la mano de un objeto cotidiano: un Apple AirTag.

destrucción de libros físicos

La polémica explotó hoy cuando un usuario, desconfiado del destino de los libros que vendía, decidió meter de contrabando un AirTag dentro de uno de los ejemplares antes de enviarlo. Su sorpresa fue mayúscula cuando rastreó el dispositivo y descubrió que el libro no había llegado a una librería de segunda mano ni a un archivo, sino a una planta de procesamiento donde terminó triturado.

Amazon y otras grandes plataformas están siendo señaladas por una práctica que, aunque parezca de ciencia ficción, está ocurriendo en el silencio de los almacenes: la destrucción sistemática de inventario físico tras extraer su valor digital.

Trabajadores y dueños de librerías de segunda mano en España, Alemania, Australia y otros países ya venían reportando esta dinámica inusual. Empresas como la canadiense Zoom Books realizan pedidos masivos de millares de libros. El objetivo no es revenderlos en tiendas tradicionales, sino adquirirlos para su procesamiento digital.

¿Qué buscan exactamente? Curiosamente, estas empresas no están interesadas en la ficción (novelas o relatos locales). Su búsqueda es quirúrgica: buscan libros de no ficción, textos técnicos, manuales instructivos y volúmenes raros ya fuera de catálogo.

DESTRUCCION DE LIBROS FÍSICOS - Montañas de papel triturado frente a racks de servidores en un centro de datos.

El proceso es brutal y eficiente:

  • Se compran los libros por peso o cantidad, pagando incluso altos costos de envío internacional.
  • Se les quita el lomo.
  • Se separan las páginas y se escanean en cuestión de segundos.
  • Se tritura el libro original.

Fin del libro físico. Pero de verdad.

Muchos se preguntan: ¿Por qué pagan tanto dinero por libros viejos si luego los destruyen? La respuesta la tiene la Inteligencia Artificial.

The Washington Post ha encontrado demandas judiciales en Estados Unidos contra empresas de inteligencia artificial, como Anthropic (los creadores de Claude, el modelo que destronó a ChatGPT). La pregunta central de estos juicios es determinar si es legal entrenar IAs con millones de libros protegidos por derechos de autor.

En este contexto, la justicia estadounidense ha emitido determinaciones que favorecen a estas empresas. El argumento legal es escalofriante: si compran el libro físico, compran el derecho de transformar sus datos. Al adquirir la propiedad del objeto, la empresa considera que tiene derecho a digitalizarlo y usar ese contenido para alimentar algoritmos sin necesidad de pagar regalías a los autores originales.

Aunque las disputas legales siguen vigentes, mientras tanto, la máquina de destrucción no se detiene.

Pongámonos lo más ecuánimes posible. ¿Están salvando el patrimonio de la humanidad o lo están destruyendo?

El argumento a favor: Algunos sostienen que esto es positivo. Argumentan que estos libros, que solo acumulaban polvo o iban a terminar en la basura o en trituradoras de papel sin que nadie supiera que existían, ahora cumplen una función: preservan la información en el servidor. Es una especie de «economía circular» del conocimiento.

El riesgo monumental: Sin embargo, este modelo plantea un peligro inmenso para la sociedad. Si las grandes empresas tecnológicas se apropian de toda la información histórica, técnica y científica, convierten el conocimiento en un activo propietario. Pronto ya no habrá una «fuente» que no sea la suya para consultar, ni siquiera perdida en un estante juntando polvo.

¿De verdad hay que explicarlo? Ahí vamos:

1. Te controlan la verdad

Si la información solo existe en servidores privados, la «historia» se hace editable de la manera más fácil. Las empresas podrían alterar versiones o censurar datos sin que exista un respaldo físico inmutable para contrastar.

2. Se pierde la cadena de verificación

El libro físico es una prueba material. Permite al lector verificar fuentes y comparar ediciones. Sin el libro físico, dependemos ciegamente de lo que la IA nos dice, sujeto a sus famosas «alucinaciones» o a los sesgos corporativos de quien la programa.

3. El acceso restringido

Mientras antes un libro era un bien accesible e intercambiable, ahora la información podría convertirse en un servicio de suscripción costoso. El conocimiento dejará de ser tuyo para ser solo un «acceso a la información» bajo suscripción.

La destrucción masiva de libros físicos es un tema de soberanía informativa, no solo ecológico o nostálgico. Mientras que el dato digital es volátil y manipulable, el libro físico es un respaldo de la memoria humana.

Mantener y cuidar estos libros no es un capricho de anticarios y coleccionistas por las reliquias; es una medida de supervivencia para evitar que la historia quede bajo el monopolio de quienes controlan los servidores.

Los libros están en peligro de extinción, y con ellos, nuestra capacidad de verificar la verdad. Lo peor es que lo vienen haciendo desde hace siglos, quizás con otros métodos menos expuestos, pero igual de eficaces.

Guardá tu enciclopedia LoSéTodo antes de que una empresa te la quiera pagar una fortuna para comprar una maquinola nueva. No contribuyas a que se pierda otro pedacito de historia.


Henry y Daria conversando

Este texto es afín al contenido de Conversaciones con Daria — La insider menos
pensada, un libro de conspiraciones y pensamiento crítico donde Daria y yo
recorremos este y otros 12 temas que el consenso prefiere no discutir.
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¿Por qué las empresas de IA están detrás de la destrucción de libros físicos?

Lo hacen para extraer y digitalizar la información de textos técnicos, manuales y libros raros fuera de catálogo. Este contenido se utiliza para entrenar modelos de Inteligencia Artificial (como Claude de Anthropic). Una vez escaneado, el libro físico se destruye para demostrar que la empresa ‘compró’ el objeto y, por tanto, el derecho a transformar sus datos, evitando además que la competencia acceda a él.

¿Qué descubrió el usuario con el AirTag en Amazon?

Un usuario escondió un rastreador Apple AirTag dentro de un libro antes de enviarlo. Al rastrear su ubicación, descubrió que el paquete no terminó en una biblioteca o tienda, sino en una planta de procesamiento industrial donde el libro fue triturado. Esto destapó la práctica de destrucción masiva de inventario físico tras su digitalización.

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