
Esta conversación con Daria explora la escasez artificial: el mecanismo por el cual se restringen recursos abundantes para generar dependencia, miedo y, sobre todo, un negocio muy rentable.
Nos bombardean con titulares catastrofistas: crisis hídrica, pico del petróleo, falta de energía. Pero, ¿y si todo fuera un teatro? ¿Y si la escasez no fuera un hecho natural, sino un producto de diseño?
El subte se había detenido entre estaciones. Una voz metálica anunciaba “demoras por inconvenientes técnicos”, pero nadie parecía sorprendido: todos miraban sus teléfonos como si esperaran la absolución divina en forma de notificación.
Yo aprovechaba para observar un cartel publicitario: una botella de agua cristalina prometía “pureza garantizada”, justo al lado de otro aviso que advertía sobre la inminente crisis hídrica global. Agua para vender, miedo para regalar. Daria estaba sentada a mi lado, cruzada de brazos, con la expresión de quien ya conoce el truco antes de que empiece la función.
El Negocio del Miedo: Si no te lo Restringen, no te lo Venden
—¿Sabés qué es lo gracioso? —dijo, señalando el cartel—. Que el planeta está cubierto de agua. Lo difícil no es encontrarla, lo difícil es convencernos de que nos falta.
—La escasez como negocio.
—Exacto. El hambre, la energía, incluso el tiempo: todo se fabrica como mercancía. Si no te lo restringen, no pueden vendértelo.
Un niño en el asiento de enfrente abría una galletita empaquetada en siete capas de plástico. Me hizo pensar en cuántos candados le ponen a lo más simple.
Verdades Dosificadas: La Manipulación Detrás de las Estadísticas
—¿Y cómo logran hacernos creer en esa falta? —pregunté.
—Con números. Estadísticas, gráficas, titulares catastrofistas. Siempre es “el año más caluroso de la historia”, “el petróleo está por acabarse”, “las reservas de agua son críticas”. Todo contado como si el planeta fuera un reloj de arena a punto de vaciarse.
—Pero algunos de esos datos no son inventados…
—Claro que no. La manipulación no funciona con mentiras puras, funciona con verdades dosificadas. Te muestran la gota, pero no el océano. ¿Escuchaste hablar del “pico del petróleo”? Lo anunciaron en los 70. Y acá estamos, medio siglo después, con pozos nuevos abiertos cada año.
El subte arrancó de golpe, como si quisiera escapar de la conversación.
El Comodín Perfecto para Justificar Cualquier Cosa

—Entonces, ¿la escasez es un teatro?
—Un teatro caro y muy rentable. Imaginate: tenés un recurso abundante, pero decidís restringirlo artificialmente. Eso genera dependencia. La gente acepta pagar precios absurdos porque teme quedarse sin nada. Es la misma lógica del traficante: la primera dosis barata, la segunda ya te cuesta el alma.
—¿Y el agua embotellada?
—El mejor truco de marketing de la historia. Te convencieron de que el agua del grifo es veneno, y ahora pagás por algo que siempre estuvo ahí. En algunas ciudades, el litro de agua cuesta más que el de nafta. Es poesía pura.
Una mujer de traje revisaba su smartwatch con ansiedad. Daria la miró de reojo y bajó la voz.
—El tiempo también lo volvieron escaso. La productividad es la religión moderna. No es que falte tiempo: es que nos enseñaron a sentirlo siempre en déficit. Como si cada minuto debiera facturarse.
—¿Y con la energía?
—Lo mismo. Apagan represas, limitan producción, inventan crisis. Así legitiman guerras, aumentos, subsidios, apagones. La escasez es el comodín perfecto para justificar cualquier cosa.
Me quedé mirando el cartel de la botella de agua. Ya no parecía fresca, sino un recordatorio cínico de nuestra obediencia.
Conclusión: Dejar de Comprar Miedos en Cuotas
—¿Entonces qué nos queda?
—Aprender a distinguir entre límites naturales y límites fabricados. Y sobre todo, dejar de comprar miedos en cuotas. Si la abundancia es real pero invisible, entonces hay que hacerla visible. Aunque moleste.

El subte frenó en la estación siguiente. La voz metálica volvió a sonar: “Disculpen las molestias ocasionadas”. Daria sonrió y murmuró, casi para sí misma:
—La escasez también se pide perdón cuando llega tarde.
Apéndice: La Historia de la Escasez Programada
Thomas Malthus, An Essay on the Principle of Population: la idea original de la escasez como catástrofe inevitable.
Informe Club de Roma (1972): Los límites del crecimiento: predicciones de agotamiento de recursos que nunca se cumplieron en esos plazos.
Investigaciones sobre “peak oil”: pronósticos fallidos de agotamiento del petróleo desde 1970 en adelante.
Estudios sobre privatización del agua: casos en Bolivia, Argentina y África, donde el recurso se restringió artificialmente para generar dependencia y lucro.
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