Julian Assange: el mártir de los memes y los grises que nadie quiere ver

Julian Assange y la disidencia controlada

Hay personas que el sistema convierte en símbolos antes de que puedan decir nada al respecto. A partir de ese momento, lo que digan o hagan importa menos que la imagen que ya circula. Y a pesar de lo que pueda señalarse sobre Julian Assange y la disidencia controlada desde su lugar, es, hace más de una década, uno de esos símbolos. Y como todo símbolo, está hecho de simplificación.

Le pregunté a Daria qué pensaba de él. Me miró de esa manera suya que mezcla curiosidad con impaciencia.

— ¿Qué versión querés? ¿La del héroe perseguido o la del agente de caos con agenda propia?
— La que no elige ninguna de las dos.
— Esa es la más inquietante. Pero bueno, vamos.

Lo que nadie discute

Primero, lo que no tiene grises. En abril de 2010, WikiLeaks publicó el video «Collateral Murder»: imágenes reales de un helicóptero Apache del ejército estadounidense disparando sobre civiles iraquíes en Bagdad, incluyendo dos periodistas de Reuters.

El Pentágono había descrito el incidente como una operación contra «fuerzas hostiles». Las imágenes revelaron cómo los pilotos confundieron cámaras con armas y dispararon también contra una furgoneta de rescate que transportaba niños heridos. Murieron doce personas. Eso es periodismo de consecuencias reales. Difícil discutirlo.

Lo que siguió fue igualmente real: cientos de miles de documentos militares sobre Afganistán e Irak, cables diplomáticos que afectaban a decenas de países, y finalmente la persecución legal de Estados Unidos con 18 cargos bajo la Ley de Espionaje, con una pena potencial de hasta 175 años.

— Eso es mucho tiempo para alguien que publicó documentos que ya existían —dije.
— Sí. Y eso es lo que convierte su caso en un precedente peligroso para el periodismo de investigación en todo el mundo. Eso es real y no lo voy a minimizar.

El primer gris: la selectividad

— Entonces, ¿dónde empiezan los grises?
— En lo que WikiLeaks eligió publicar y lo que eligió no publicar.

Las filtraciones de WikiLeaks afectaron a decenas de países, incluyendo Rusia, China, Irán y varios gobiernos latinoamericanos. Assange siempre lo señaló como prueba de imparcialidad. Pero hay un patrón que vale la pena observar: el volumen y el impacto de las filtraciones sobre el bloque occidental, y específicamente sobre Estados Unidos, fue consistentemente mayor que sobre sus adversarios geopolíticos. Eso puede explicarse por acceso, por las fuentes disponibles, por razones técnicas. O puede explicarse de otra manera.

— No digo que haya un acuerdo firmado —aclaró Daria—. Digo que el efecto funcional de sus publicaciones más impactantes siempre apuntó en la misma dirección. Y eso es un dato, no una acusación.

El segundo gris: 2016

Este es el que más incomoda a los defensores de Assange, y con razón.

En noviembre de 2015, en mensajes privados con colaboradores de WikiLeaks, Assange escribió que creía que sería mucho mejor que el Partido Republicano ganara las elecciones de 2016. No como conclusión de un análisis imparcial, sino como preferencia declarada. Describió a Hillary Clinton como una «sociópata sádica» y calculó que una presidenta Clinton sería más peligrosa militarmente que Trump. Puede que tuviera razón en esa evaluación. Pero no es la posición de alguien operando desde la neutralidad. The InterceptThe Intercept

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Lo que vino después es conocido: WikiLeaks publicó miles de emails robados del Comité Nacional Demócrata en julio de 2016, días antes de la Convención Demócrata que nominaría a Clinton. Assange admitió haber calculado el momento de la publicación para coincidir con la convención. Las agencias de inteligencia estadounidenses atribuyeron el robo de esos emails a hackers rusos. Assange lo negó.

— ¿Y qué hay de concreto ahí? —pregunté.
— Lo concreto es esto: WikiLeaks le envió un mensaje directo a Guccifer 2.0, el intermediario vinculado a inteligencia rusa, pidiéndole material sobre Clinton específicamente antes de la convención. Eso está documentado. No es una inferencia.

— Pero los documentos sobre el DNC eran reales. Mostraban cómo el Partido Demócrata había favorecido a Clinton sobre Sanders en las primarias.

— Sí. Y eso tiene interés público genuino. El problema no es que los publicara. El problema es que eligió ese material, en ese momento, con ese efecto, mientras descartaba material comprometedor sobre Trump argumentando que no era suficientemente revelador. Eso no es transparencia radical. Es edición con agenda.

El tercer gris: el mártir como producto, Julian Assange y la Disidencia Controlada

Assange aceptó 1,5 millones de dólares por los derechos de su autobiografía. WikiLeaks fue cuestionada durante años por opacidad contable: según críticos, la organización recibió más de un millón de dólares en donaciones en ocho meses pero tardó años en publicar sus cuentas. Ninguno de estos hechos prueba que sea un agente de nadie. Pero sí prueban que el ecosistema alrededor de Assange nunca fue tan puro como la narrativa del perseguido sugiere.

Julian Assange y la disidencia controlada

— Lo que me interesa no es si Assange es bueno o malo —dijo Daria—. Esa es la trampa del meme. Lo que me interesa es por qué tanta gente necesita que sea uno de los dos.
— ¿Y por qué lo necesitan?
— Porque si es un mártir puro, no hay que pensar. Solo hay que compartir la foto y sentir que estás del lado correcto. Los grises obligan a trabajar. Y la mayoría de la gente que comparte sus citas no quiere trabajar.

Lo que sí queda en pie

Nada de lo anterior cambia algunos hechos que permanecen incómodos para los que lo persiguieron. Nils Melzer, relator especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura, investigó el caso en detalle y documentó que el famoso wikileaks whisleblower fue sometido a condiciones que constituían trato inhumano durante su detención.

Grupos de derechos humanos advirtieron que su persecución bajo la Ley de Espionaje sentó un precedente que podía disuadir a cualquier periodista de investigar y publicar información clasificada de interés público. Eso es real independientemente de sus motivaciones personales.

El problema con los mártires no es que no hayan sufrido. Muchas veces sufrieron de verdad. El problema es que el sufrimiento no garantiza la pureza, y la persecución no convierte en santos a quienes persiguen.

— ¿Entonces qué es Assange? —pregunté, sabiendo que no obtendría una respuesta limpia.

— Es alguien que hizo cosas importantes con métodos cuestionables, que sufrió una persecución desproporcionada, que operó con una agenda que nunca admitió del todo, y que se convirtió en el símbolo perfecto para dos bandos que lo necesitan opuesto. Para unos es el periodista más valiente del siglo. Para otros es un agente ruso disfrazado de activista. Los dos grupos se equivocan de la misma manera: eligieron la versión que les resulta útil y descartaron el resto.

— Eso lo convierte en un caso de manual para el DSE.
— Exacto. Y por eso vale la pena mirarlo en serio, en lugar de compartir sus frases en fondo negro como si fueran verdades reveladas.

Lo dejamos ahí. No porque el caso esté cerrado. Sino porque las preguntas que deja abiertas son exactamente las que vale la pena seguir haciéndose.

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    Preguntas Frecuentes

    ¿Julian Assange y la disidencia controlada van de la mano?

    No hay prueba de que Assange sea un agente deliberado de ningún Estado. Pero su trayectoria presenta patrones que el análisis de disidencia controlada identifica como señales de alerta: selectividad en las filtraciones, agenda política declarada no neutral, y una narrativa de martirio que desalienta el análisis crítico de su propia figura.

    ¿WikiLeaks publicó material sobre Rusia?

    Sí. WikiLeaks publicó material sobre decenas de países, incluyendo Rusia. Sin embargo, el impacto político más significativo de sus publicaciones más resonantes apuntó consistentemente contra intereses occidentales, y específicamente contra el Partido Demócrata estadounidense en 2016.

    ¿Qué prueba existe de la relación entre WikiLeaks y Rusia en 2016?

    Está documentado que WikiLeaks contactó directamente a Guccifer 2.0, el intermediario vinculado a inteligencia rusa, solicitando material sobre Hillary Clinton antes de la Convención Demócrata. Las agencias de inteligencia estadounidenses atribuyeron el robo de los emails del DNC a hackers rusos. Assange negó que Rusia fuera su fuente.

    ¿Fue injusta la persecución legal contra Assange?

    El relator de la ONU sobre la Tortura documentó condiciones de detención que calificó de trato inhumano. Grupos de libertad de prensa advirtieron que los cargos bajo la Ley de Espionaje sentaban un precedente peligroso para el periodismo de investigación. Eso es independiente de sus motivaciones o agenda personal.

    ¿Qué es Conversaciones con Daria?

    Es una serie del blog de Henry Drae donde un investigador y una interlocutora ficticia analizan conspiraciones, sistemas de poder y fenómenos culturales desde el pensamiento crítico, sin confirmar ni descartar por principio de autoridad.

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