
El aislamiento no es solo geográfico, es político. Es en estos márgenes donde nace la verdadera tensión de un thriller de conspiración en la Patagonia.
La mayoría de la gente ve a la Patagonia como un santuario de glaciares y postales turísticas. Pero para quienes aplicamos el pensamiento crítico a la exploración del territorio, la estepa es algo mucho más inquietante: es el mayor «punto ciego» del planeta. Kilómetros de nada donde la soberanía es un concepto difuso y donde, si algo cayera del cielo o surgiera de la tierra, tardaríamos días en enterarnos.
El aislamiento como laboratorio geopolítico
En mi investigación para la novela, me obsesioné con una idea: ¿Qué sucede con aquello que el Estado no puede explicar? En los centros urbanos, el exceso de cámaras y testigos obliga a la narrativa oficial a esforzarse. En la Patagonia, no hace falta. Lugares como el ficticio Yaten Bajo representan esos espacios que las potencias mundiales y agencias opacas —como la que denomino La Ferretería— utilizan para gestionar lo que debe permanecer oculto.
Si existiera una anomalía física, un portal o una distorsión temporal, no ocurriría en Times Square. Ocurriría aquí, en este thriller de conspiración en la Patagonia que se siente más real de lo que la ciencia oficial admite.
Héctor Weller: El veterano que el tiempo olvidó
Uno de los pilares de este thriller es la figura de Héctor Weller. Como veterano de Malvinas, Héctor carga con el trauma de 1982, pero con una diferencia que desafía la biología: físicamente, no ha envejecido un solo día desde la guerra.
Desde una perspectiva escéptica, ¿cómo abordamos la inmortalidad o la detención del tiempo sin caer en la magia simplista? En El Patio Trasero, la anomalía de Héctor no es un «don», es un hecho físico vinculado a la Sección 9, una división que opera bajo el radar de la ciencia oficial. Es aquí donde el thriller de conspiración en la Patagonia se cruza con nuestra historia nacional, planteando que los secretos de Estado son, a menudo, grietas en la realidad misma.
La Ferretería: La burocracia del secreto
Lo que hace que un thriller de conspiración en la Patagonia sea efectivo es la verosimilitud de sus antagonistas. En la novela, La Ferretería no es una agencia de espías con tecnología de punta, sino una organización gris, burocrática y letal. Representa esa cara del poder que no busca «entender» lo desconocido, sino simplemente controlarlo o contenerlo para que no altere el statu quo.
Esta visión agnóstica del poder nos lleva a preguntarnos sobre la soberanía real: ¿Quién es el verdadero dueño de la estepa cuando lo que se manifiesta allí desafía las leyes de la física? La Sección 9 de esta agencia opera bajo la premisa de que la ignorancia del pueblo es la base de la estabilidad nacional.
¿Ficción o anticipación?
Como autor y buscador de verdades no convencionales, elegí no escribir sobre naves espaciales altamente equipadas. Lo hago sobre portales que parecen grietas en el aire sucio, sobre agencias que toman prestado su nombre a ferreterías de barrio y sobre personas que, como Sara, tienen la desgracia de ver lo que el resto elige ignorar.
La pregunta que te hago es: ¿Qué tan seguro estás de que lo que ocurre en los bordes de nuestro mapa es lo que nos cuentan los libros de geografía?
Si te apasionan las historias donde la conspiración política se mezcla con lo inexplicable, te invito a cruzar el cerco.
Puedes leer el prólogo y sumergirte en este thriller de ciencia ficción patagónica aquí: 👉 Leer El Patio Trasero – Henry Drae

