de Henry Drae
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Este poema de amor corto es una exploración de la intimidad y la conexión profunda que puede nacer de un beso.
Un beso puede contener todo un universo. Este poema de amor corto, titulado «Tu lengua y la mía», es una exploración de la intimidad y el deseo. Una poesía que celebra ese primer encuentro donde las palabras sobran y los sentidos toman el control.
Tu lengua y la mía no se conocen, pero han hablado demasiado de tener un encuentro. Al menos el primero, los que le siguen serían inevitables. Ellas, tímidas y algo distantes, se han expresado al principio con ayuda de sus amigos, los dedos, que han sabido traducir exactamente lo que querían decir. Incluso hasta han sido más valientes en muchas expresiones, con tanta sutileza que no les costó enemistad sino agradecimiento. Porque al fin y al cabo la tuya y la mía son buenas lenguas.
Tu lengua saboreó el primer beso que aún no nos dimos, con un hábil truco de su otra amiga inseparable: la imaginación. Y hasta pudo hacer que mi lengua deseara y vislumbrara exactamente lo mismo… ¿o fue al revés?
El caso es que ambas se imaginaron a oscuras, tocándose las puntas amparadas por la complicidad de dos bocas que las protegen celosamente. Luego se imaginaron abrazadas, propinándose caricias y atrevidos empujones, aprovechándose de su humedad para invadir la intimidad de la otra con suaves deslizamientos.
Mi lengua quiso protestar, no podía conformarse con que eso fuera sólo un deseo, entonces la tuya lo hizo al unísono y casi sin darnos cuenta, las confabuladoras habían logrado propiciar un encuentro.
Mi lengua se animó entonces a imaginar más, porque sabía que podría concretar sus anhelos. Y fue allí donde sin permiso, pero sin protesto salió de tu boca y acarició tu cuello. Y fue después donde saboreó el distintivo gusto de tu piel según la zona de tu cuerpo, la dulzura de tus pechos, la sal de tu estómago, la suavidad y textura de tu pubis…
Pero tu lengua no iba a permanecer inmóvil; ella también pensó en que no se quedaría a esperar a que la mía se dignara a buscarla nuevamente. Y así bajo untando mi pecho, jugó a empapar mi vello, a rodear descaradamente mi cintura, a despertar mi sexo como si de un fruto al que deseaba saborear se tratara…
Tu lengua y la mía se encontraron muchas veces más, sin permiso, pero con total aceptación. Sin que fuesen las partes exclusivas de nuestros cuerpos que decidieron unirse, sino las primeras. Sin que no pretendiesen ser más que mensajeras de lo que sentimos, artífices de la materialización de uno, y muchos más actos de amor por venir.
Tu lengua y la mía pueden descansar ahora, pero sólo para volver a comenzar…
Detrás del telón: El lenguaje de la intimidad

En la poesía de amor, el reto siempre es describir el deseo sin caer en lo explícito, manteniendo la elegancia. En este poema, quise personificar las lenguas como dos mensajeras que tienen su propio diálogo, ajeno al de sus dueños. La intimidad verdadera no se construye solo con grandes declaraciones, sino con estos silencios cómplices donde el cuerpo habla.
Un poema de amor corto tiene la capacidad de congelar un instante —en este caso, el previo a un beso— y hacerlo eterno. Es un recordatorio de que la sensualidad nace de la conexión emocional tanto como de la física.
¿Te ha gustado este viaje a través de las palabras en este poema de amor corto?

Si esta poesía logró despertar tus emociones, mi antología «Colores que Nunca Combinan» te espera con más versos que celebran el amor, el deseo y la intimidad en su forma más pura.
Y si disfrutas de mi manera de construir historias, quizás te interese cómo las analizo en la sección de Cultura y Crítica.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es un poema de amor corto?
Es una composición lírica breve que busca capturar una emoción, un instante o un sentimiento amoroso de forma intensa y directa. Su objetivo no es contar una historia larga, sino provocar una reacción inmediata en el lector a través de pocas, pero poderosas, palabras.
¿Cómo describir un beso en la poesía?
Describir un beso en la poesía requiere apelar a los sentidos más que a la razón. Se utilizan metáforas que relacionen el tacto, el sabor y la temperatura. En lugar de explicar el acto físico, la poesía describe lo que ese beso despierta en el alma, convirtiendo un momento terrenal en una experiencia etérea y profunda.
¿Por qué la intimidad es importante en el amor?
La intimidad es la base que sostiene la conexión real entre dos personas. Va más allá del deseo físico; es el espacio donde se comparten vulnerabilidades, silencios cómplices y confianza absoluta. Sin intimidad emocional, el amor no puede crecer ni sostenerse en el tiempo.

