Halloween en Argentina: la fiesta de muertos que importamos y los muertos que ya teníamos

Halloween en Argentina se festeja el 31 de octubre, en plena primavera. La fiesta que nació para despedir el verano y entrar al frío se celebra acá con el calor asomando y los chicos transpirando adentro de un disfraz de momia. Casi nadie se detiene en la contradicción, porque la calabaza tallada queda bien en la foto.

Esta nota va por una pregunta que vuelve cada octubre: cómo hizo una celebración angloparlante de brujas y muertos para instalarse en un país que, según se repite, no tiene nada parecido. La segunda parte de esa frase es falsa, y más abajo está el motivo.

Mesa dividida entre una calabaza de Halloween en Argentina y una ofrenda jujeña para los difuntos

La explicación de manual dice que Halloween viene de Samhain, un festival celta de Irlanda que marcaba el fin del verano, y que esa noche los muertos caminaban entre los vivos. Circula en diarios y en películas.

Los historiadores no la compran entera. Ronald Hutton y Steve Roud, dos referentes en la historia de las fiestas británicas, sostienen que no hay evidencia sólida de un Samhain dedicado a los muertos. Esa idea se le atribuye a James Frazer, que la dedujo a partir de otras culturas y de la costumbre de la Iglesia de reutilizar fechas paganas. Lo documentado es la víspera cristiana: All Hallows’ Eve, la noche anterior al Día de Todos los Santos (1 de noviembre), seguido el 2 por el Día de los Fieles Difuntos. De ese nombre sale la palabra Halloween.

El dato que se repite en varias fuentes: hacia mediados del siglo XIX los inmigrantes irlandeses llevaron la costumbre a Estados Unidos y Canadá. Allá se mezcló con las linternas de Jack, que se tallaban en hortalizas y terminaron en calabazas, con el dulce o truco y con una industria de disfraces y golosinas. La película de John Carpenter, de 1978, consolidó la estética del terror asociada a la fecha.

Valija de inmigrante con una calabaza tallada, símbolo de la llegada de Halloween en Argentina”

En los años 90 empezó a verse algo en colegios bilingües y discotecas, y en eventos de comunidades extranjeras. Los institutos de inglés fueron la puerta de entrada: lo presentaban como una clase de cultura de los países angloparlantes, con calabazas y murciélagos de decoración y vocabulario en inglés. Después los boliches y las fiestas privadas encontraron una excusa excelente para organizar noches de disfraces, y el cine y las series hicieron lo suyo.

Hoy es un negocio, y hasta las cervezas y las golosinas sacan ediciones especiales. Según el canal minorista, todavía no alcanza la masividad del Día del Niño o de Pascuas, pero crece cada año.

Sobre el fenómeno hay dos lecturas enfrentadas. Para unos es una invasión cultural más, de las que llegan en el mismo paquete que las series y las marcas. Para otros, los jóvenes se apropiaron de la fecha y la rearmaron a su manera, con vampiros que comparten pista con personajes del cine nacional.

Hipótesis, sin datos que la sostengan: pegó rápido porque es una fiesta sin liturgia y con premio inmediato en caramelos.

Se dice mucho que Argentina no tiene tradiciones propias sobre la muerte. El registro cuenta otra cosa.

En Jujuy, el 1 y 2 de noviembre las casas arman una mesa de ofrendas. Se pone lo que al difunto le gustaba comer y beber, y se hacen t’antawawas (figuras de pan), escaleras y coronas de flores de papel, porque en la Puna y la Quebrada las flores frescas escasean.

Las almas llegan al mediodía del 1, la mesa no se toca hasta la mañana del 2 y ese día se hace el despacho del alma. Después, al cementerio con flores y coronas. La provincia decretó asueto el 2 de noviembre en 2022 y en 2023. En la Puna salteña esa fecha se llama Día de las Almas. La tradición es una mezcla de creencias ancestrales y catolicismo de los misioneros.

En el Litoral está San La Muerte: un esqueleto con guadaña y capa, con epicentro en Corrientes y presencia en Chaco, Formosa, Misiones, Santa Fe y el Gran Buenos Aires. Se lo festeja el 15 y el 20 de agosto, con baile, asado y procesión, y sus devotos llevan un amuleto, el payé. Los estudiosos lo describen como un culto católico popular, nacido en el noreste y extendido al resto del país en las últimas décadas. Un estudio de la UCA habla de una devoción estigmatizada.

Una fiesta nacional y masiva de disfraces dedicada a los muertos no tenemos. Tradiciones propias sobre la muerte, de sobra. Entre los que rechazan Halloween, algunos se sienten más cerca del Día de los Muertos latinoamericano.

Escalera de pan con velas y mesa de ofrendas, tradición jujeña frente a Halloween en Argentina

Halloween convierte al muerto en personaje: se lo disfraza, se bromea con él, se le pide un caramelo. La mesa jujeña lo recibe como visita: se le sirve su comida y se la deja intacta hasta que se vaya.

La noche del 31, mientras en los barrios se cuentan caramelos, en casas de Jujuy hay mesas ya servidas para las almas nuevas. Nada de lo que tienen encima se toca hasta la mañana del 2.


Henry y Daria conversando

¿Cuándo llegó Halloween a la Argentina?

Se empezó a ver en los años 90, en colegios bilingües, discotecas y eventos de comunidades extranjeras, y se consolidó en las últimas dos décadas con los institutos de inglés, los boliches, el cine y las marcas.

¿Halloween es una fiesta celta?

Se suele decir que viene de Samhain, pero historiadores como Ronald Hutton y Steve Roud sostienen que no hay evidencia sólida de una continuidad directa. Halloween nació como la víspera cristiana del Día de Todos los Santos.

¿Argentina tiene tradiciones propias sobre la muerte?

Sí. En Jujuy y la Puna salteña, el 1 y 2 de noviembre se arman mesas de ofrendas con t’antawawas, flores de papel y chicha, y se visita el cementerio. En el noreste, el culto a San La Muerte se festeja el 15 y el 20 de agosto.

¿Cuál es la diferencia entre Halloween y el Día de los Fieles Difuntos?

Halloween es la noche del 31 de octubre, la víspera del Día de Todos los Santos (1 de noviembre). El Día de los Fieles Difuntos es el 2 de noviembre y se dedica al recuerdo de los muertos con ofrendas, oraciones y visitas al cementerio.

¿Por qué se festeja Halloween en Argentina si no es una fiesta local?

Por la influencia del cine y las series, la difusión desde los institutos de inglés y los colegios bilingües, las fiestas en boliches y el interés comercial de las marcas.

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