Cada vez que alguien intenta reversionar «Carrie», una de las mejores historias del maestro Stephen King, ocurre lo mismo: deja gusto a muy poco. El problema ya no radica en la fidelidad a la novela, sino en el INMENSO trabajo que Brian De Palma dejó como legado en 1976. Era todo tan perfecto, que lo que vino después, incluida esta serie, choca contra un muro infranqueable. Aquí te detallo las 5 razones fundamentales por las que la serie Carrie de Mike Flanagan no llega ni a los talones de la película original.

Tabla de contenidos
1. Un casting con carisma y talento sin igual
Aunque en 1976 varios de esos nombres apenas comenzaban a sonar, tener en el mismo reparto a Sissy Spacek, William Katt, Nancy Allen, Amy Irving, John Travolta y Piper Laurie era un sueño tan riesgoso como acertado. El talento desplegado y el carisma de cada uno fue esencial para transmitir lo que la historia requería.

En la nueva serie, aunque los trabajos de estos chicos fuesen aceptables, ¿cómo acercarse al trabajo de una Sissy Spacek o al indiscutible carisma de William Katt? Ni hablar de la madre que hizo Piper Laurie, cuya demencia erizaba la piel solo al verla recitar un salmo aleccionador. Aquí no destaca nadie. Sí, la chica Summer es buena, pero no le hace ni sombra a la Spacek. El resto del elenco es la nada misma. Encima, sufren ese refuerzo insoportable y racista de la industria actual donde todos tienen que ser latinos o «poco hegemónicos», salvo a la villana, a la que sí se le permite ser una rubiecita sin matices.
2. La pacatería moderna y la escena de «desnudez intelectual»
Los cambios en base a la pacatería moderna siguen haciendo agua. Ese comienzo en el vestuario vaporoso de las chicas desnudas a punto de bañarse, previo al ataque de Carrie cuando siente que se desangra, es INALCANZABLE. Y quien crea que menciono la escena de apertura de De Palma por morbo, no entiende nada de cine.

El tema no pasa por la desnudez física, sino por la vulnerabilidad. Pocas cosas parecen más vulnerables que un montón de personas desnudas a punto de bañarse, hasta que, sorpresivamente, aparece una que queda tan abajo en la escala que convierte al resto en depredadoras.
La desnudez de Carrie en 1976 ya no era física, sino intelectual a niveles básicos, y eso la convertía en la víctima perfecta en ese contexto. En todos los demás intentos de recreación, al ponerles «ropitas» o reinventar la escena de otra manera, la idea se licúa y queda sin efecto.
3. Un clímax orquestado con la máxima tensión (Pieza de museo)
La escena del baile en la versión de De Palma es una PIEZA DE MUSEO INIGUALABLE. Desde la preparación de los saboteadores, las miradas del personaje de Amy Irving con la profesora antes de que caiga el balde con sangre. La profesora que se da cuenta de que algo traman pero no va a llegar a impedirlo, la emoción de Carrie, la caída del balde, la sangre bañándola, el balde que golpea a Tommy y lo desmaya, la reacción del público y hasta que se desata la LOCURA a partir del cambio postural de la protagonista.

Es todo una secuencia de tensión orquestada a la perfección. Por mucho que lo hayan intentado en las versiones posteriores y en la serie, no hubo forma de siquiera igualarla. En la serie Carrie de Mike Flanagan la misma escena parece una mala imitación. Puedo decir una y mil veces que esa secuencia es insuperable, pero ni siquiera parecen intentarlo. Hubiese preferido que la reinventen por completo y no que la recreen al detalle sin aportar nada que supere lo que ya se hizo tan bien.
4. Falta de background para justificar 8 capítulos
El problema más grande que tiene dedicarle tanto metraje a esta historia sin enriquecerla, es que no tiene sentido. No hay nada que amerite 8 capítulos de lo que le va sucediendo a esta chica si no se le teje un background que te atrape y te lleve de entrada.
Una película muy bien guionada, basta y sobra. No por nada en «La Caída de la Casa Usher», Flanagan decidió sumar varias historias del mismo autor para darle cuerpo a la temporada. Y en Carrie faltó eso mismo para que la serie funcionara con mayor consistencia en el formato largo. Sin esos recursos narrativos, la serie se siente estirada y vacía.
5. Los poderes y la ridiculez del «Pasajero Oscuro»
Una de las perlas de la Carrie de la novela y de la versión de De Palma, era que ella no podía manejar sus poderes más que a través de la furia. Le costaba reprimirlos. Era una bomba de presión de trauma y adolescencia que explotaba sin control.

No tiene sentido la sesión de entrenamiento que le ponen en la serie, ni la presencia de ese «pasajero oscuro» que la entrena como si fuera un superhéroe de cómic aprendiendo a usar sus habilidades. Le quitan toda la crudez trágica del personaje para convertirla en una protagonista de fantasía.
El homenaje innecesario
Por cierto, en la serie le hacen un breve homenaje al director De Palma, que sinceramente, ni falta que hacía. No es que me haya parecido un bodrio absoluto, pero me hizo sentir con más fuerza que el trabajo de Brian De Palma es realmente INSUPERABLE, hasta por alguien con el talento de Mike Flanagan.
Si quieres ver la verdadera esencia del terror adolescente, la vulnerabilidad y la furia, déjate de imitaciones modernas. Esta misma noche veré «Carrie» 1976 por vigésima vez para sacarme el mal gusto.
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Preguntas Frecuentes sobre las adaptaciones de Carrie
¿Por qué la Carrie de Brian De Palma de 1976 es considerada insuperable?
Porque combina un casting en estado de gracia (Sissy Spacek, Piper Laurie, John Travolta) con una dirección técnica magistral. De Palma entendió que el terror no venía solo del poder telequinético, sino de la vulnerabilidad y la crueldad adolescente, creando escenas como la del vestuario o el baile que son auténticas piezas de museo cinematográfico.
¿Qué falla en la serie Carrie de Mike Flanagan?
El principal problema de la serie de Mike Flanagan es la extensión injustificada. La historia no tiene el background suficiente para sostener 8 capítulos sin volverse repetitiva. Además, la modernización pacata resta tensión a escenas clave, y el elenco no logra eclipsar el carisma del reparto original de 1976.
¿Cómo maneja Carrie sus poderes en la película vs la serie?
En la novela de Stephen King y la película de 1976, los poderes de Carrie son producto de una furia reprimida e incontrolable; es una explosión trágica. En cambio, la serie de Flanagan introduce un ‘entrenamiento’ y la figura de un ‘pasajero oscuro’, convirtiendo su trauma en una especie de superpoder de cómic que resta crudeza a la historia.
¿Te gustó la serie Carrie de Mike Flanagan?
Me encantaría leer tu opinión en los comentarios, explayate a gusto, no tenemos por qué coincidir.
La madriguera del conejo es profunda. Sigue explorando más conversaciones y análisis sobre los enigmas de nuestro mundo en mi página pilar de Misterio y Conspiración.
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